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"Que
tiene el Amanecer Santo de esta tierra?: clarines, alfilerazos
prendiendo vidas que se van, un poco más, al paso del
Jesús, gritos de vitalidad nueva esperando otros amaneceres;
tambores que consumen la escasa enrgía de una ciudad
apagada, aletargada desde el Remedio al arco de los
Bezudo. Y el Jesús impartiendo silencio de esquina a
esquina, en la promesa de una mañana sin cosméticos,
con las grajas anidadno miedos en las qubradas y el
viejo camino de carros en saltos de cama...
... desazón mañanera
de una ciudad en trance. Conjuro de tambores, clarines
y horquillas que se clavan en lo más hondo, capuces
morados, tulipas iluminadas con la llama de la vida
eterna, porque la procesión nunca acaba y bajo las andas
o en las filas están todos. Preguntad, si os atrevéis
"¿quién va en la procesión...?" y correrá
una lágrima por las mejillas que apenas rozan los cristales
de aquella ventana, tímidamente iluminada por el resplandor
de unas lamparillas. Y es que todos están en la procesión
del Amanecer Santo de Cuenca, la del Jesús, y los que
todavía no, lo estarán algún día." (Luis Calvo)
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